<< 2 Reyes 18 >> 2 Kings 18 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Ezequías rey de Judá
1 Y aconteció que en el año tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá.
2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre
era Abi, hija de Zacarías.
3 El hizo lo recto ante los ojos del S
EÑOR, conforme a todo lo que su padre David había hecho.
4 Quitó los lugares altos, derribó los pilares
sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán.
5 Confió en el S
EÑOR, Dios de Israel; y después de él, no hubo ninguno como él entre todos los reyes de Judá, ni
entre los que fueron antes de él,
6 porque se apegó al S
EÑOR; no se apartó de El, sino que guardó los mandamientos que el S
EÑOR había ordenado a Moisés.
7 Y el S
EÑOR estaba con él; adondequiera que iba prosperaba. Se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió.
8 Derrotó a los filisteos hasta Gaza y su territorio, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
9 Y aconteció que en el año cuarto del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Samaria y la sitió,
10 y al cabo de tres años la tomaron. En el año sexto de Ezequías, que era el año noveno de Oseas, rey de Israel, Samaria fue tomada.
11 Y el rey de Asiria llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en el Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos,
12 porque no obedecieron la voz del S
EÑOR su Dios, sino que quebrantaron su pacto,
es decir, todo lo que Moisés, siervo del S
EÑOR, había ordenado; no escucharon, ni
lo cumplieron.
Invasión de Senaquerib
13 Y en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
14 Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria en Laquis: He hecho lo malo. Retírate de mí; lo que me impongas, aceptaré. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.
15 Y Ezequías
le dio toda la plata que se hallaba en la casa del S
EÑOR y en los tesoros de la casa del rey.
16 En aquel tiempo Ezequías quitó
el oro de las puertas del templo del S
EÑOR, y
de los postes
de las puertas que
el mismo Ezequías, rey de Judá, había revestido
de oro, y lo entregó al rey de Asiria.
17 Entonces el rey de Asiria envió, desde Laquis a Jerusalén, al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces con un gran ejército contra el rey Ezequías. Y subieron y llegaron a Jerusalén. Y cuando subieron, llegaron y se colocaron junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero.
18 Llamaron al rey, y salió a ellos Eliaquim, hijo de Hilcías, que era mayordomo, con el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf.
19 Y el Rabsaces les dijo: Decid ahora a Ezequías: ``Así dice el gran rey, el rey de Asiria: `¿Qué confianza es ésta que tú tienes?
20 `Tú dices (pero sólo
son palabras vanas): ``
Tengo consejo y poder para la guerra.
Mas ahora, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí?
21 `He aquí, tú confías en el báculo de esta caña quebrada,
es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.
22 `Pero si me decís: ``Nosotros confiamos en el S
EÑOR nuestro Dios, ¿no es El aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ``Adoraréis delante de este altar en Jerusalén?
23 `Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
24 `¿Cómo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi señor, y confiar en Egipto para
tener carros y hombres de a caballo?
25 `¿He subido ahora sin el
consentimiento del S
EÑOR contra este lugar para destruirlo? El S
EÑOR me dijo: ``Sube contra esta tierra y destrúyela.'
26 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros
lo entendemos, y no nos hables en la lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre la muralla.
27 Pero el Rabsaces les dijo: ¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras
sólo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla,
condenados a comer sus propios excrementos y beber su propia orina con vosotros?
28 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá, y dijo: Escuchad la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
29 Así dice el rey: ``Que no os engañe Ezequías, porque él no os podrá librar de mi mano;
30 ni que Ezequías os haga confiar en el S
EÑOR, diciendo: `Ciertamente el S
EÑOR nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.'
31 ``No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: `Haced la paz conmigo y salid a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,
32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, tierra de grano y de mosto, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos y de miel, para que viváis y no muráis.' Pero no escuchéis a Ezequías porque os engaña, diciendo: `El S
EÑOR nos librará.'
33 ``¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
34 ``¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano?
35 ``¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el S
EÑOR libre a Jerusalén de mi mano?
36 Pero el pueblo se quedó callado y no le respondió palabra alguna, porque la orden del rey era: No le respondáis.
37 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa
real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.