<< 2 Reyes 17 >> 2 Kings 17 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Causas de la caída del reino de Israel
1 En el año doce de Acaz, rey de Judá, Oseas, hijo de Ela, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria,
y reinó nueve años.
2 E hizo lo malo ante los ojos del S
EÑOR, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él.
3 Subió contra él Salmanasar, rey de Asiria, y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo.
4 Pero el rey de Asiria descubrió una conspiración de Oseas, quien había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no había pagado tributo al rey de Asiria como
había hecho año tras año; por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encadenó en la cárcel.
5 Entonces el rey de Asiria invadió todo el país y subió a Samaria, y le puso sitio por tres años.
6 En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y se llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos.
7 Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el S
EÑOR su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y habían reverenciado a otros dioses;
8 y anduvieron en las costumbres de las naciones que el S
EÑOR había arrojado de delante de los hijos de Israel, y
en las costumbres de los reyes de Israel que ellos habían introducido.
9 Y los hijos de Israel secretamente hicieron cosas que no eran rectas contra el S
EÑOR su Dios. Además se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
10 Se erigieron pilares
sagrados y Aseras sobre toda colina alta y bajo todo árbol frondoso,
11 y quemaron incienso allí en todos los lugares altos, como las naciones que el S
EÑOR se había llevado al destierro de delante de ellos; e hicieron cosas malas provocando al S
EÑOR.
12 Y sirvieron a ídolos, acerca de los cuales el S
EÑOR les había dicho: Vosotros no haréis esto.
13 Y el S
EÑOR amonestaba a Israel y a Judá por medio de todos sus profetas
y de todo vidente, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos, mis estatutos conforme a toda la ley que ordené a vuestros padres y que os envié por medio de mis siervos los profetas.
14 Sin embargo, ellos no escucharon, sino que endurecieron su cerviz como sus padres, que no creyeron en el S
EÑOR su Dios.
15 Desecharon sus estatutos y el pacto que El había hecho con sus padres, y sus advertencias con las cuales los había amonestado. Y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y
fueron en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el S
EÑOR les había ordenado que no hicieran como ellas.
16 Y abandonaron todos los mandamientos del S
EÑOR su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera, adoraron a todo el ejército de los cielos y sirvieron a Baal.
17 Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron la adivinación y los augurios, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del S
EÑOR, provocándole.
18 Y el S
EÑOR se airó en gran manera contra Israel y los quitó de su presencia; no quedó sino sólo la tribu de Judá.
19 Tampoco Judá guardó los mandamientos del S
EÑOR su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel había introducido.
20 Y el S
EÑOR desechó a toda la descendencia de Israel, y los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta que los echó de su presencia.
21 Cuando El arrancó a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Entonces Jeroboam apartó a Israel de seguir al S
EÑOR, y les hizo cometer un gran pecado.
22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que había cometido Jeroboam; no se apartaron de ellos,
23 hasta que el S
EÑOR quitó a Israel de su presencia, como El había hablado por medio de todos sus siervos los profetas. E Israel fue llevado de su propia tierra al destierro, a Asiria, hasta hoy.
24 Y el rey de Asiria trajo
hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y
los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Y tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.
25 Y aconteció que
como al principio de habitar ellos allí, no temieron al S
EÑOR, el S
EÑOR envió leones entre ellos que mataron a
muchos de ellos.
26 Entonces hablaron al rey de Asiria, diciendo: Las naciones que has llevado al destierro a las ciudades de Samaria, no conocen la costumbre del dios de la tierra; por eso él ha enviado leones entre ellos, y he aquí,
los leones los matan porque ellos no conocen la costumbre del dios de la tierra.
27 Y el rey de Asiria ordenó, diciendo: Llevad allá a uno de los sacerdotes que llevasteis al destierro, y que él vaya y habite allí; y que les enseñe la costumbre del dios de la tierra.
28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado al destierro desde Samaria, y habitó en Betel, y les enseñó cómo habían de temer al S
EÑOR.
29 Pero cada nación continuó haciendo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que los samaritanos habían hecho, cada nación en las ciudades en que habitaban.
30 Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot-benot; los hombres de Cuta hicieron a Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima;
31 y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el fuego
como ofrenda a Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.
32 También temían al S
EÑOR y nombraron de entre sí sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altos.
33 Temían al S
EÑOR y servían a sus dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde habían sido llevados al destierro.
34 Hasta el día de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No temen al S
EÑOR, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el mandamiento que el S
EÑOR había ordenado a los hijos de Jacob, a quien puso el nombre de Israel,
35 con los cuales el S
EÑOR hizo un pacto y les ordenó, diciendo: No temeréis a otros dioses ni os inclinaréis ante ellos, no los serviréis ni les ofreceréis sacrificios.
36 Sino que al S
EÑOR, que os hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo extendido, a El temeréis y ante El os inclinaréis y a El ofreceréis sacrificios.
37 Y los estatutos, las ordenanzas, la ley y el mandamiento que El os escribió, cuidaréis de cumplir
los siempre, y no temeréis a otros dioses.
38 Y el pacto que he hecho con vosotros, no lo olvidaréis, ni temeréis a otros dioses.
39 Sino que al S
EÑOR vuestro Dios temeréis, y El os librará de la mano de todos vuestros enemigos.
40 Pero ellos no escucharon, sino que hicieron conforme a su antigua costumbre.
41 Y aunque estas naciones temían al S
EÑOR, también servían a sus ídolos;
y de la misma manera que hicieron sus padres, así hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos.