<< Jueces 13 >> Judges 13 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Opresión filistea
1 Y los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del S
EÑOR, y el S
EÑOR los entregó en manos de los filisteos por cuarenta años.
2 Y había un hombre de Zora, de la familia de los danitas, el cual se llamaba Manoa; su mujer era estéril y no había tenido hijos.
3 Entonces el ángel del S
EÑOR se le apareció a la mujer, y le dijo: He aquí, tú eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.
4 Ahora pues, cuídate de no beber vino ni licor, y de no comer ninguna cosa inmunda.
5 Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.
6 Y la mujer fue y se lo dijo a su marido, diciendo: Un hombre de Dios vino a mí, y su aspecto era como el aspecto del ángel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunté de dónde
venía, ni él me hizo saber su nombre.
7 Pero él me dijo: ``He aquí, concebirás y darás a luz un hijo; desde ahora no beberás vino ni licor, ni comerás cosa inmunda, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte.
8 Entonces Manoa imploró al S
EÑOR, y dijo: Te ruego Señor, que el hombre de Dios que tú enviaste venga otra vez a nosotros, para que nos enseñe lo que hemos de hacer con el niño que ha de nacer.
9 Y Dios escuchó la voz de Manoa. Y el ángel de Dios vino otra vez a la mujer cuando estaba sentada en el campo; y Manoa su marido no estaba con ella.
10 Y la mujer corrió rápidamente y avisó a su marido, y le dijo: He aquí, se me ha aparecido el hombre que vino el
otro día.
11 Manoa se levantó y siguió a su mujer, y cuando llegó al hombre, le dijo: ¿Eres el hombre que habló a la mujer? Y él respondió: Yo soy.
12 Y Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser el modo de vivir del muchacho y cuál su vocación?
13 Y el ángel del S
EÑOR dijo a Manoa: Que la mujer atienda a todo lo que
le dije.
14 No comerá nada que venga de la vid, no
beberá vino ni licor, ni comerá nada inmundo; que guarde ella todo lo que
le he mandado.
Visión de Manoa y nacimiento de Sansón
15 Entonces Manoa dijo al ángel del S
EÑOR: Permítenos detenerte y prepararte un cabrito.
16 Y el ángel del S
EÑOR respondió a Manoa: Aunque me detengas, no comeré de tu alimento, mas si preparas un holocausto, ofrécelo al S
EÑOR. Y Manoa no sabía que era el ángel del S
EÑOR.
17 Y Manoa dijo al ángel del S
EÑOR: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumplan tus palabras, te honremos?
18 Y el ángel del S
EÑOR le respondió: ¿Por qué preguntas mi nombre, viendo que es maravilloso?
19 Y Manoa tomó el cabrito con la ofrenda de cereal y los ofreció sobre una piedra al S
EÑOR, y
el ángel hizo maravillas mientras que Manoa y su mujer observaban.
20 Pues sucedió que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel del S
EÑOR ascendió en la llama del altar. Al ver
esto, Manoa y su mujer cayeron rostro en tierra.
21 Y el ángel del S
EÑOR no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces Manoa supo que era el ángel del S
EÑOR.
22 Y Manoa dijo a su mujer: Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.
23 Pero su mujer le dijo: Si el S
EÑOR hubiera deseado matarnos, no habría aceptado el holocausto ni la ofrenda de cereal de nuestras manos; tampoco nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría permitido ahora oír
cosas como éstas.
24 Y la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció y el S
EÑOR lo bendijo.
25 Y el Espíritu del S
EÑOR comenzó a manifestarse en él en Mahané-dan, entre Zora y Estaol.