<< Joel 3 >> Joel 3 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Juicio de las naciones
1 Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo,
cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén,
2 reuniré a todas las naciones,
y las haré bajar al valle de Josafat.
Y allí entraré en juicio con ellas
a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel,
a quien ellas esparcieron entre las naciones,
y repartieron mi tierra.
3 También echaron suertes sobre mi pueblo,
cambiaron un niño por una ramera,
y vendieron una niña por vino para poder beber.
4 Además, ¿qué tenéis que ver conmigo, Tiro, Sidón y todas las regiones de Filistea? ¿Os queréis vengar de mí? Si de esta manera os vengáis de mí, bien pronto haré volver vuestra venganza sobre vuestra cabeza.
5 Por cuanto habéis tomado mi plata y mi oro, y os habéis llevado mis valiosos tesoros a vuestros templos,
6 y habéis vendido los hijos de Judá y Jerusalén a los griegos para alejarlos de su territorio,
7 he aquí, yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y devolveré vuestra venganza sobre vuestra cabeza.
8 También venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, a una nación lejana--porque el S
EÑOR lo ha dicho.
9 Proclamad esto entre las naciones:
Preparaos para la guerra, despertad a los valientes;
acérquense, suban todos los soldados.
10 Forjad espadas de vuestras rejas de arado
y lanzas de vuestras podaderas;
diga el débil: Fuerte soy.
11 Apresuraos y venid, naciones todas de alrededor,
y reuníos allí.
Haz descender, oh S
EÑOR, a tus valientes.
12 Despiértense y suban las naciones
al valle de Josafat,
porque allí me sentaré a juzgar
a todas las naciones de alrededor.
13 Meted la hoz, que la mies está madura;
venid, pisad, que el lagar está lleno;
las tinajas rebosan, porque grande es su maldad.
14 Multitudes, multitudes en el valle de la decisión.
Porque cerca está el día del S
EÑOR en el valle de la decisión.
15 El sol y la luna se oscurecen,
y las estrellas pierden su resplandor.
16 El S
EÑOR ruge desde Sion
y desde Jerusalén da su voz,
y tiemblan los cielos y la tierra.
Pero el S
EÑOR es refugio para su pueblo
y fortaleza para los hijos de Israel.
17 Entonces sabréis que yo soy el S
EÑOR vuestro Dios,
que habito en Sion, mi santo monte.
Y Jerusalén será santa,
y los extranjeros no pasarán más por ella.
Restauración de Judá
18 Y sucederá que en aquel día
los montes destilarán vino dulce,
las colinas manarán leche,
y por todos los arroyos de Judá correrán las aguas;
brotará un manantial de la casa del S
EÑOR y regará el valle de Sitim.
19 Egipto será una desolación,
y Edom será un desierto desolado,
por la violencia hecha a los hijos de Judá,
en cuya tierra han derramado sangre inocente.
20 Pero Judá será habitada para siempre,
y Jerusalén por todas las generaciones.
21 Y yo vengaré su sangre,
que aún no he vengado,
pues el S
EÑOR habita en Sion.