<< Jeremías 9 >> Jeremiah 9 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
1 Quién
me diera que mi cabeza se hiciera agua,
y mis ojos fuente de lágrimas,
para que yo llorara día y noche
por los muertos de la hija de mi pueblo.
2 Quién me diera en el desierto
un albergue de caminantes,
para dejar a mi pueblo
y alejarme de ellos.
Porque todos ellos son adúlteros,
una asamblea de traidores.
3 Tensan su lengua
como su arco;
la mentira y no la verdad prevalece en la tierra;
porque de mal en mal proceden,
y a mí no me conocen--declara el S
EÑOR.
4 Guárdese cada uno de su prójimo,
y no confíe en ningún hermano;
porque todo hermano obra con engaño,
y todo prójimo anda calumniando.
5 Cada uno engaña a su prójimo,
y no habla la verdad,
han enseñado sus lenguas a hablar mentiras;
se afanan por cometer iniquidad.
6 Tu morada está en medio del engaño;
por causa del engaño rehúsan conocerme--declara el S
EÑOR.
7 Por tanto, así dice el S
EÑOR de los ejércitos:
He aquí, los refinaré y los probaré,
porque ¿qué
más puedo hacer con la hija de mi pueblo?
8 Saeta mortífera es su lengua,
engaño habla;
con su boca habla
cada uno de paz a su prójimo,
pero dentro de sí le tiende emboscada.
9 Por estas cosas ¿no los castigaré?--declara el S
EÑOR.
De una nación como ésta
¿no se vengará mi alma?
Amenaza de ruina y destierro
10 Alzad por los montes lloro y lamentación,
y una elegía por los pastos del desierto,
porque han sido desolados; nadie pasa
por ellos ,
ni se oye el bramido del ganado;
desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han ido.
11 Haré de Jerusalén un montón de ruinas,
una guarida de chacales,
y de las ciudades de Judá una desolación, sin habitante.
12 ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca del S
EÑOR que pueda declararlo? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desierto sin que nadie pase por él?
13 Respondió el S
EÑOR: Porque han abandonado mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni andado conforme a ella,
14 sino que han andado tras la terquedad de sus corazones y tras los baales, tal como sus padres les enseñaron.
15 Por tanto, así dice el S
EÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo daré de comer ajenjo a este pueblo y le daré de beber agua envenenada.
16 Los esparciré entre naciones que no conocieron ni ellos ni sus padres, y enviaré tras ellos la espada hasta aniquilarlos.
17 Así dice el S
EÑOR de los ejércitos:
Considerad, llamad a las plañideras, que vengan;
enviad por las
más hábiles, que vengan,
18 que se apresuren y eleven una lamentación por nosotros,
para que derramen lágrimas nuestros ojos
y fluya agua de nuestros párpados.
19 Porque voz de lamentación se oye desde Sion:
``¡Cómo hemos sido arrasados!
En gran manera estamos avergonzados,
porque tenemos que abandonar la tierra,
porque han derribado nuestras moradas.
20 Oíd, pues, mujeres, la palabra del S
EÑOR,
y reciba vuestro oído la palabra de su boca;
enseñad la lamentación a vuestras hijas
y la endecha cada una a su vecina.
21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas,
ha entrado en nuestros palacios,
exterminando a los niños de las calles,
a los jóvenes de las plazas.
22 Di: Así declara el S
EÑOR:
``Los cadáveres de los hombres caerán
como estiércol sobre la faz del campo,
y como gavillas tras el segador,
y no habrá quien
las recoja.
23 Así dice el S
EÑOR:
No se gloríe el sabio de su sabiduría,
ni se gloríe el poderoso de su poder,
ni el rico se gloríe de su riqueza;
24 mas el que se gloríe, gloríese de esto:
de que me entiende y me conoce,
pues yo soy el S
EÑOR que hago misericordia,
derecho y justicia en la tierra,
porque en estas cosas me complazco--declara el S
EÑOR.
25 He aquí, vienen días--declara el S
EÑOR-- en que castigaré a todo
el que esté circuncidado
sólo en la carne:
26 a Egipto, a Judá, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.