<< Isaías 66 >> Isaiah 66 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Futuro glorioso de Sion
1 Así dice el S
EÑOR:
El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies.
¿Dónde, pues, está la casa que podríais edificarme?
¿Dónde está el lugar de mi reposo?
2 Todo esto lo hizo mi mano,
y así todas estas cosas llegaron a ser--declara el S
EÑOR.
Pero a éste miraré:
al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.
3 El que mata un buey
es como el que mata a un hombre,
el que sacrifica un cordero
como el que desnuca un perro,
el que presenta ofrenda de cereal
como el que ofrece sangre de cerdo,
el que quema incienso
como el que bendice a un ídolo.
Como ellos han escogido sus
propios caminos,
y su alma se deleita en sus abominaciones,
4 también yo escogeré sus castigos,
y traeré sobre ellos lo que temen.
Porque llamé, mas nadie respondió,
hablé, mas no escucharon;
sino que hicieron lo malo ante mis ojos,
y escogieron aquello que no me complacía.
5 Oíd la palabra del S
EÑOR, vosotros que tembláis ante su palabra:
Vuestros hermanos que os aborrecen, que os excluyen por causa de mi nombre,
han dicho: ``Sea el S
EÑOR glorificado, para que veamos vuestra alegría.
Pero ellos serán avergonzados.
6 Voz de estruendo viene de la ciudad, una voz sale del templo:
la voz del S
EÑOR que da el pago a sus enemigos.
7 Antes que estuviera de parto, ella dio a luz;
antes que le vinieran los dolores, dio a luz un niño.
8 ¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas?
¿Es dado a luz un país en un solo día?
¿Nace una nación
toda de una vez?
Pues Sion apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.
9 Yo que hago que se abra la matriz, ¿no haré nacer?--dice el S
EÑOR.
Yo que hago nacer, ¿cerraré
la matriz? --dice tu Dios.
10 Alegraos con Jerusalén y regocijaos por ella, todos los que la amáis;
rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo,
11 para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones,
para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante.
12 Porque así dice el S
EÑOR: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río,
y la gloria de las naciones como torrente desbordado;
y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.
13 Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo;
en Jerusalén seréis consolados.
14 Cuando
lo veáis, se llenará de gozo vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán como hierba tierna;
la mano del S
EÑOR se dará a conocer a sus siervos,
y
su indignación a sus enemigos.
15 Porque he aquí, el S
EÑOR vendrá en fuego
y sus carros como torbellino,
para descargar con furor su ira
y su reprensión con llamas de fuego.
16 Porque el S
EÑOR juzgará con fuego
y con su espada a toda carne,
y serán muchos los muertos del S
EÑOR.
17 Los que se santifican y se purifican
para ir a los huertos,
tras uno
que está en el centro,
que comen carne de cerdo, cosas detestables y ratones,
a una perecerán--declara el S
EÑOR.
18 Mas yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegará
el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrán y verán mi gloria.
19 Y pondré señal entre ellos y enviaré a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javán, a las costas remotas que no han oído de mi fama ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria entre las naciones.
20 Entonces traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones como ofrenda al S
EÑOR, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte, Jerusalén--dice el S
EÑOR-- tal como los hijos de Israel traen su ofrenda de grano en vasijas limpias a la casa del S
EÑOR.
21 Y también tomaré
algunos de ellos para sacerdotes
y para levitas--dice el S
EÑOR.
22 Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva
que yo hago permanecerán delante de mí--declara el S
EÑOR--,
así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.
23 Y sucederá que de luna nueva en luna nueva
y de día de reposo en día de reposo,
todo mortal vendrá a postrarse delante de mí--dice el S
EÑOR.
24 Y cuando salgan, verán
los cadáveres de los hombres
que se rebelaron contra mí;
porque su gusano no morirá,
ni su fuego se apagará,
y serán el horror de toda la humanidad.