<< Isaías 5 >> Isaiah 5 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Parábola de la viña
1 Cantaré ahora a mi amado,
el canto de mi amado acerca de su viña.
Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina.
2 La cavó por todas partes, quitó sus piedras,
y la plantó de vides escogidas.
Edificó una torre en medio de ella,
y también excavó en ella un lagar;
y esperaba que produjera uvas
buenas, pero
sólo produjo uvas silvestres.
3 Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá,
juzgad entre mí y mi viña.
4 ¿Qué más se puede hacer por mi viña,
que yo no haya hecho en ella?
¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas
buenas, produjo uvas silvestres?
5 Ahora pues, dejad que os diga
lo que yo he de hacer a mi viña:
quitaré su vallado y será consumida;
derribaré su muro y será hollada.
6 Y haré que quede desolada;
no será podada ni labrada,
y crecerán zarzas y espinos.
También mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.
7 Ciertamente, la viña del S
EÑOR de los ejércitos es la casa de Israel,
y los hombres de Judá su plantío delicioso.
El esperaba equidad, pero he aquí derramamiento de sangre;
justicia, pero he aquí clamor.
Ayes contra los impíos
8 ¡Ay de los que juntáis casa con casa,
y añadís campo a campo
hasta que no queda sitio alguno,
para habitar vosotros solos en medio de la tierra!
9 A mis oídos el S
EÑOR de los ejércitos
ha jurado: Ciertamente muchas casas serán desoladas,
grandes y hermosas,
pero sin moradores.
10 Porque diez yugadas de viña producirán
sólo un bato
de vino ,
y un homer de semilla producirá
sólo un efa
de grano .
11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida,
de los que trasnochan para que el vino los encienda!
12 En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino,
y no contemplan las obras del S
EÑOR,
ni ven la obra de sus manos.
13 Por eso va cautivo mi pueblo por falta de discernimiento;
sus notables están muertos de hambre
y su multitud reseca de sed.
14 Por tanto el Seol ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca;
y
a él desciende el esplendor de Jerusalén, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella.
15 El hombre
común será humillado y el hombre
de importancia abatido,
y los ojos de los altivos serán abatidos.
16 Pero el S
EÑOR de los ejércitos será exaltado por
su juicio,
y el Dios santo se mostrará santo por
su justicia.
17 Entonces pacerán los corderos como en su pastizal,
y en los lugares desolados de los ricos, forasteros comerán.
18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad
y el pecado como con coyundas de carretas!
19 Los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra, para que
la veamos;
que se acerque y venga el propósito del Santo de Israel,
para que
lo sepamos.
20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal,
que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas,
que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios a sus propios ojos
e inteligentes ante sí mismos!
22 ¡Ay de los héroes para beber vino
y valientes para mezclar bebidas,
23 que justifican al impío por soborno
y quitan al justo su derecho!
24 Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego,
y la hierba seca cae ante la llama,
su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida;
porque desecharon la ley del S
EÑOR de los ejércitos,
y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se ha encendido la ira del S
EÑOR contra su pueblo,
y ha extendido su mano contra ellos y los ha herido;
los montes temblaron y sus cadáveres yacen como desecho en medio de las calles.
Con todo esto, no se ha agotado su ira,
y aún está extendida su mano.
26 Alzará estandarte a la nación lejana,
y le silbará desde los confines de la tierra,
y he aquí, vendrá muy pronto, con rapidez.
27 En ella nadie está cansado ni nadie se tambalea,
ninguno dormita ni duerme;
a ninguno se le ha desatado el cinturón de la cintura,
ni se le ha roto la correa de su sandalia.
28 Sus flechas están afiladas y todos sus arcos entesados;
los cascos de sus caballos son como pedernal y las ruedas
de sus carros como torbellino.
29 Su rugido es como de leona, ruge como leoncillos;
gruñe y atrapa la presa,
y se
la lleva sin que nadie
la libre.
30 En aquel día gruñirá sobre ella como el bramido del mar.
Si se mira hacia la tierra, he aquí, hay tinieblas
y angustia;
aun la luz es oscurecida por sus nubes.