<< Éxodo 9 >> Exodus 9 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Quinta plaga: la peste en el ganado
1 Entonces el S
EÑOR dijo a Moisés: Ve a Faraón y dile: ``Así dice el S
EÑOR, el Dios de los hebreos: `Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
2 `Porque si te niegas a dejar
los ir y los sigues deteniendo,
3 he aquí, la mano del S
EÑOR vendrá
con gravísima pestilencia sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.
4 `Pero el S
EÑOR hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel.'
5 Y el S
EÑOR fijó un plazo definido, diciendo: Mañana el S
EÑOR hará esto en la tierra.
6 Y el S
EÑOR hizo esto al día siguiente, y perecieron todos los ganados de Egipto; pero de los ganados de los hijos de Israel, ni un solo
animal murió.
7 Y Faraón envió
a ver, y he aquí, ni un solo
animal de los ganados de Israel había perecido. Pero el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir al pueblo.
Sexta plaga: las úlceras
8 Entonces el S
EÑOR dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo en presencia de Faraón;
9 y se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá furúnculos que resultarán en úlceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egipto.
10 Tomaron, pues, hollín de un horno, y se presentaron delante de Faraón, y Moisés lo arrojó hacia el cielo, y produjo furúnculos que resultaron en úlceras en los hombres y en los animales.
11 Y los magos no podían estar delante de Moisés a causa de los furúnculos, pues los furúnculos estaban tanto en los magos como en todos los egipcios.
12 Y el S
EÑOR endureció el corazón de Faraón y no los escuchó, tal como el S
EÑOR había dicho a Moisés.
Séptima plaga: el granizo
13 Entonces dijo el S
EÑOR a Moisés: Levántate muy de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: ``Así dice el S
EÑOR, el Dios de los hebreos: `Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
14 `Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierra.
15 `Porque
si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra.
16 `Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra.
17 `
Y todavía te enalteces contra mi pueblo no dejándolos ir.
18 `He aquí, mañana como a esta hora, enviaré granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el día en que fue fundado hasta ahora.
19 `Ahora pues, manda poner a salvo tus ganados y todo lo que tienes en el campo,
porque todo hombre o
todo animal que se encuentre en el campo, y no sea traído a la casa, morirá cuando caiga sobre ellos el granizo.'
20 El que de entre los siervos de Faraón tuvo temor de la palabra del S
EÑOR, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus casas,
21 pero el que no hizo caso a la palabra del S
EÑOR, dejó a sus siervos y sus ganados en el campo.
22 Y el S
EÑOR dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto.
23 Y extendió Moisés su vara hacia el cielo, y el S
EÑOR envió truenos y granizo, y cayó fuego sobre la tierra. Y el S
EÑOR hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
24 Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.
25 Y el granizo hirió todo lo que había en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales; el granizo hirió también toda planta del campo, y destrozó todos los árboles del campo.
26 Sólo en la tierra de Gosén, donde
estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijo: Esta vez he pecado; el S
EÑOR es el justo, y yo y mi pueblo somos los impíos.
28 Rogad al S
EÑOR, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo
de parte de Dios; y os dejaré ir y no os quedaréis más
aquí.
29 Y Moisés le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos al S
EÑOR; los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del S
EÑOR.
30 En cuanto a ti y a tus siervos, sé que aún no teméis al S
EÑOR Dios.
31 (Y el lino y la cebada fueron destruidos, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba en flor;
32 pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, por ser tardíos.)
33 Y salió Moisés de la ciudad,
de la presencia de Faraón, y extendió sus manos al S
EÑOR, y los truenos y el granizo cesaron, y no cayó más lluvia sobre la tierra.
34 Pero cuando Faraón vio que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, pecó otra vez, y endureció su corazón, tanto él como sus siervos.
35 Y se endureció el corazón de Faraón y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como el S
EÑOR había dicho por medio de Moisés.