<< Deuteronomio 9 >> Deuteronomy 9 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Dios destruirá a las naciones de Canaán
1 Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Jordán para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo,
2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, a quienes conoces y de quienes has oído
decir: ``¿Quién puede resistir ante los hijos de Anac?
3 Comprende, pues, hoy, que es el S
EÑOR tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. El los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como el S
EÑOR te ha dicho.
4 No digas en tu corazón cuando el S
EÑOR tu Dios los haya echado de delante de ti: ``Por mi justicia el S
EÑOR me ha hecho entrar para poseer esta tierra, sino
que es a causa de la maldad de estas naciones
que el S
EÑOR las expulsa de delante de ti.
5 No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el S
EÑOR tu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que el S
EÑOR juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
6 Comprende, pues, que no
es por tu justicia
que el S
EÑOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.
La rebelión de Israel en Horeb
7 Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira al S
EÑOR tu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra el S
EÑOR.
8 Hasta en Horeb provocasteis a ira al S
EÑOR, y el S
EÑOR se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.
9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el S
EÑOR había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.
10 Y el S
EÑOR me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios; y en ellas
estaban todas las palabras que el S
EÑOR os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.
11 Y aconteció al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, que el S
EÑOR me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
12 Entonces el S
EÑOR me dijo: ``Levántate; baja aprisa de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les había ordenado; se han hecho un ídolo de fundición.
13 También me habló el S
EÑOR, diciendo: ``He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz.
14 ``Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos.
15 Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.
16 Y vi que en verdad habíais pecado contra el S
EÑOR vuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición; pronto os habíais apartado del camino que el S
EÑOR os había ordenado.
17 Tomé las dos tablas, las arrojé de mis manos y las hice pedazos delante de vuestros ojos.
18 Y me postré delante del S
EÑOR como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos del S
EÑOR, provocándole a ira.
19 Porque temí la ira y el furor con que el S
EÑOR estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero el S
EÑOR me escuchó también esta vez.
20 Y el S
EÑOR se enojó tanto con Aarón que quiso destruirlo; y también intercedí por Aarón al mismo tiempo.
21 Y tomé
el objeto de vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzándolo hasta que quedó tan fino como el polvo; y eché su polvo al arroyo que bajaba del monte.
22 Nuevamente, en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava, provocasteis a ira al S
EÑOR.
23 Y cuando el S
EÑOR os envió de Cades-barnea, diciendo: ``Subid y tomad posesión de la tierra que yo os he dado, entonces os rebelasteis contra la orden del S
EÑOR vuestro Dios; no le creísteis, ni escuchasteis su voz.
24 Vosotros habéis sido rebeldes al S
EÑOR desde el día en que os conocí.
Oración de Moisés por Israel
25 Entonces me postré delante del S
EÑOR los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque el S
EÑOR había dicho que os iba a destruir.
26 Y oré al S
EÑOR, y dije: ``Oh Señor D
IOS, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuerte.
27 ``Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado.
28 ``De otra manera los de la tierra de donde tú nos sacaste dirán: `Por cuanto el S
EÑOR no pudo hacerlos entrar en la tierra que les había prometido y porque los aborreció, los sacó para hacerlos morir en el desierto.'
29 ``Sin embargo, ellos son tu pueblo, tu heredad, a quien tú has sacado con tu gran poder y tu brazo extendido.