<< Deuteronomio 29 >> Deuteronomy 29 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
El pacto hecho en Moab
1 Estas son las palabras del pacto que el S
EÑOR mandó a Moisés que hiciera con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que El había hecho con ellos en Horeb.
2 Y convocó Moisés a todo Israel y les dijo: Habéis visto todo lo que el S
EÑOR hizo delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón, a todos sus siervos y a toda su tierra,
3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, aquellas grandes señales y maravillas.
4 Pero hasta el día de hoy el S
EÑOR no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
5 Yo os he conducido
durante cuarenta años en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en vuestro pie.
6 No habéis comido pan ni habéis bebido vino ni sidra, para que sepáis que yo soy el S
EÑOR vuestro Dios.
7 Cuando llegasteis a este lugar, Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron a nuestro encuentro para pelear, pero los derrotamos;
8 y tomamos su tierra y la dimos en herencia a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés.
9 Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis.
10 Hoy estáis todos vosotros en presencia del S
EÑOR vuestro Dios: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel,
11 vuestros pequeños, vuestras mujeres, y el forastero que está dentro de tus campamentos, desde tu leñador hasta el que saca tu agua,
12 para que entres en el pacto con el S
EÑOR tu Dios, y en su juramento que el S
EÑOR tu Dios hace hoy contigo,
13 a fin de establecerte hoy como su pueblo y que El sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
14 Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento,
15 sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia del S
EÑOR nuestro Dios, y con los que no están hoy aquí con nosotros
16 (pues vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto y cómo pasamos en medio de las naciones por las cuales habéis pasado,
17 además, habéis visto sus abominaciones y los ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que
tenían con ellos);
18 no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy del S
EÑOR nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo.
19 Y sucederá que cuando él oiga las palabras de esta maldición, se envanecerá, diciendo: ``Tendré paz aunque ande en la terquedad de mi corazón, a fin de destruir la
tierra regada junto con la seca.
20 El S
EÑOR jamás querrá perdonarlo, sino que la ira del S
EÑOR y su celo arderán contra ese hombre, y toda maldición que está escrita en este libro caerá sobre él, y el S
EÑOR borrará su nombre de debajo del cielo.
21 Entonces el S
EÑOR lo señalará para adversidad de entre todas las tribus de Israel, según todas las maldiciones del pacto que están escritas en este libro de la ley.
22 Y la generación venidera, vuestros hijos que se levanten después de vosotros y el extranjero que venga de tierra lejana, cuando vean las plagas de la tierra y las enfermedades con las que el S
EÑOR la ha afligido, dirán:
23 ``Toda su tierra es azufre, sal y calcinación, sin sembrar, nada germina y el pasto no crece en ella, como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, de Adma y de Zeboim que el S
EÑOR destruyó en su ira y en su furor.
24 Y dirán todas las naciones: ``¿Por qué ha hecho así el S
EÑOR a esta tierra? ¿Por qué esta gran explosión de ira?
25 Y
los hombres dirán: ``Porque abandonaron el pacto que el S
EÑOR, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto.
26 ``Y ellos fueron y sirvieron a otros dioses y los adoraron, dioses que no habían conocido y los cuales El no les había dado.
27 ``Por eso, ardió la ira del S
EÑOR contra aquella tierra, para traer sobre ella toda maldición que está escrita en este libro;
28 y el S
EÑOR los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.
29 Las cosas secretas pertenecen al S
EÑOR nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.