<< 2 Samuel 22 >> 2 Samuel 22 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Salmo de alabanza de David
1 Habló David las palabras de este cántico al S
EÑOR el día que el S
EÑOR lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl.
2 Y dijo:
El S
EÑOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador;
3 mi Dios, mi roca en quien me refugio;
mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable y mi refugio;
salvador mío, tú me salvas de la violencia.
4 Invoco al S
EÑOR, que es digno de ser alabado,
y soy salvo de mis enemigos.
5 Las ondas de la muerte me cercaron,
los torrentes de iniquidad me atemorizaron;
6 los lazos del Seol me rodearon,
las redes de la muerte surgieron ante mí.
7 En mi angustia invoqué al S
EÑOR,
sí, clamé a mi Dios;
desde su templo oyó mi voz,
y mi clamor
llegó a sus oídos.
8 Entonces la tierra se estremeció y tembló,
los cimientos de los cielos temblaron
y fueron sacudidos, porque El se indignó.
9 Humo subió de su nariz,
y el fuego de su boca consumía;
carbones fueron por él encendidos.
10 Inclinó también los cielos, y descendió
con densas tinieblas debajo de sus pies.
11 Cabalgó sobre un querubín, y voló;
y apareció sobre las alas del viento.
12 De tinieblas hizo pabellones a su alrededor,
abundantes aguas, densos nubarrones.
13 Del fulgor de su presencia
ascuas de fuego se encendieron.
14 Tronó el S
EÑOR desde los cielos,
y el Altísimo dio su voz.
15 Y envió saetas, y los dispersó,
relámpagos, y los confundió.
16 Entonces los abismos del mar aparecieron,
los cimientos del mundo quedaron al descubierto,
por la reprensión del S
EÑOR,
por el soplo del aliento de su nariz.
17 Extendió
la mano desde lo alto
y me tomó;
me sacó de las muchas aguas.
18 Me libró de mi poderoso enemigo,
de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.
19 Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio,
mas el S
EÑOR fue mi sostén.
20 También me sacó a un lugar espacioso;
me rescató, porque se complació en mí.
21 El S
EÑOR me ha premiado conforme a mi justicia;
conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
22 Porque he guardado los caminos del S
EÑOR,
y no me he apartado impíamente de mi Dios.
23 Pues todas sus ordenanzas
estaban delante de mí,
y
en cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos.
24 También fui íntegro para con El,
y me guardé de mi iniquidad.
25 Por tanto el S
EÑOR me ha recompensado conforme a mi justicia,
conforme a mi pureza delante de sus ojos.
26 Con el benigno te muestras benigno,
con el hombre íntegro te muestras íntegro;
27 con el puro eres puro,
y con el perverso eres sagaz.
28 Salvas al pueblo afligido,
pero tus ojos están sobre los altivos
a quienes tú humillas.
29 Porque tú eres mi lámpara, oh S
EÑOR;
el S
EÑOR alumbra mis tinieblas.
30 Pues contigo aplastaré ejércitos,
con mi Dios escalaré murallas.
31 En cuanto a Dios, su camino es perfecto;
acrisolada es la palabra del S
EÑOR;
El es escudo a todos los que a El se acogen.
32 Pues ¿quién es Dios, fuera del S
EÑOR?
¿Y quién es roca, sino sólo nuestro Dios?
33 Dios es mi fortaleza poderosa,
y
el que pone al íntegro en su camino.
34 El hace mis pies como de ciervas,
y me afirma en mis alturas.
35 El adiestra mis manos para la batalla,
y mis brazos para tensar el arco de bronce.
36 Tú me has dado también el escudo de tu salvación,
y tu ayuda me engrandece.
37 Ensanchas mis pasos debajo de mí,
y mis pies no han resbalado.
38 Perseguí a mis enemigos y los destruí,
y no me volví hasta acabarlos.
39 Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse;
cayeron debajo de mis pies.
40 Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla;
has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
41 También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
y destruí a los que me odiaban.
42 Clamaron, mas no hubo quién
los salvara;
aun al S
EÑOR clamaron, mas no les respondió.
43 Entonces los pulvericé, como polvo de la tierra,
como lodo de las calles los trituré
y los pisé.
44 Tú me has librado también de las contiendas de mi pueblo;
me has guardado para ser cabeza de naciones;
pueblo que yo no conocía me sirve.
45 Los extranjeros me fingen obediencia,
al oír
me, me obedecen.
46 Los extranjeros desfallecen,
y salen temblando de sus fortalezas.
47 El S
EÑOR vive, bendita sea mi roca,
y ensalzado sea Dios, roca de mi salvación,
48 el Dios que por mí hace venganza,
y hace caer pueblos debajo de mí;
49 el que me libra de mis enemigos.
Tú me exaltas sobre los que se levantan contra mí;
me rescatas del hombre violento.
50 Por tanto, te alabaré, oh S
EÑOR, entre las naciones,
y cantaré alabanzas a tu nombre.
51 El es torre de salvación a su rey,
y muestra misericordia a su ungido,
a David y a su descendencia para siempre.