<< 1 Samuel 20 >> 1 Samuel 20 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Jonatán ayuda a David
1 Entonces David huyó de Naiot en Ramá, vino ante Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad y cuál es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?
2 Y él le respondió: De ninguna manera; no morirás. He aquí, mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequeña, sin revelármela. ¿Por qué, pues, me ha de ocultar esto mi padre? No será así.
3 Pero David volvió a jurar, diciendo: Tu padre sabe bien que he hallado gracia ante tus ojos, y ha dicho: ``Que no lo sepa Jonatán para que no se entristezca. Pero ciertamente, vive el S
EÑOR y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte.
4 Entonces Jonatán dijo a David: Lo que tú digas, haré por ti.
5 Y David respondió a Jonatán: He aquí, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día.
6 Si tu padre me echa de menos, entonces di: ``David me rogó mucho
que le dejara ir a toda prisa a Belén su ciudad, porque allá
se celebra el sacrificio anual por toda la familia.
7 Si él dice: ``Está bien, tu siervo
estará seguro; pero si se enoja, sabrás que ha decidido
hacer el mal.
8 Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del S
EÑOR contigo. Pero si hay maldad en mí, mátame tú, pues, ¿por qué llevarme a tu padre?
9 Respondió Jonatán: ¡Nunca tal te suceda! Porque si yo me entero que mi padre ha decidido que el mal caiga sobre ti, ¿no te lo avisaría yo?
10 David respondió a Jonatán: ¿Quién me avisará si tu padre te responde ásperamente?
11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y ambos salieron al campo.
12 Entonces Jonatán dijo a David: El S
EÑOR, Dios de Israel,
sea testigo. Cuando yo haya hablado con mi padre como a esta hora mañana,
o al tercer
día, he aquí, si hay buen
ánimo para con David, ¿no habré de enviar a ti para hacértelo saber?
13 Si mi padre quiere hacerte mal, que así haga el S
EÑOR a Jonatán y aun le añada si no te lo hago saber y te envío para que vayas en paz. Y que el S
EÑOR sea contigo, como ha sido con mi padre.
14 Y si todavía vivo, ¿no me mostrarás la misericordia del S
EÑOR, para que no muera?
15 No quitarás tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el S
EÑOR haya quitado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David.
16 Jonatán, pues, hizo
un pacto con la casa de David,
diciendo: El S
EÑOR lo demande de la mano de los enemigos de David.
17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez a causa de su amor por él, pues le amaba como a sí mismo.
18 Entonces Jonatán le dijo: Mañana es luna nueva y serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.
19 Cuando hayas estado
ausente tres días, descenderás aprisa y vendrás al lugar donde te escondiste el día de
aquel suceso, y permanecerás junto a la piedra de Ezel.
20 Yo tiraré tres saetas hacia un lado, como tirando al blanco.
21 Y he aquí, enviaré al muchacho,
diciendo: ``Ve, busca las saetas. Si digo claramente al muchacho: ``He aquí, las saetas están más acá de ti, tómalas, entonces ven porque hay seguridad para ti y no
habrá mal, vive el S
EÑOR.
22 Pero si digo al joven: ``He aquí, las saetas están más allá de ti, vete, porque el S
EÑOR te ha enviado.
23 En cuanto al acuerdo del cual tú y yo hemos hablado, he aquí, el S
EÑOR está entre nosotros dos para siempre.
24 Se escondió, pues, David en el campo. Cuando vino la luna nueva, el rey se sentó a comer.
25 El rey se sentó en su asiento como de costumbre, el asiento junto a la pared; entonces Jonatán se levantó, y Abner se sentó al lado de Saúl, pero el lugar de David estaba vacío.
26 Sin embargo, Saúl no dijo nada aquel día, porque
se dijo: Es una casualidad, no estará limpio; de seguro que no se ha purificado.
27 Y sucedió al día siguiente, el segundo
día de la luna nueva, que el lugar de David estaba aún vacío; entonces Saúl dijo a su hijo Jonatán: ¿Por qué no ha venido el hijo de Isaí a la comida ni ayer ni hoy?
28 Y Jonatán respondió a Saúl: David me rogó encarecidamente que le dejara
ir a Belén,
29 y dijo: ``Te ruego que me dejes ir, pues nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad y mi hermano me ha mandado que asista. Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego me dejes ir para ver a mis hermanos. Por este motivo no ha venido a la mesa del rey.
30 Se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: ¡Hijo de perversa
y rebelde! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Isaí, para tu propia vergüenza y para vergüenza de la desnudez de tu madre?
31 Pues mientras viva sobre la tierra el hijo de Isaí, ni tú ni tu reino serán establecidos. Ahora pues, manda a traérmelo, porque ciertamente ha de morir.
32 Pero Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: ¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?
33 Entonces Saúl le arrojó la lanza para matarlo; así Jonatán supo que su padre había decidido matar a David.
34 Jonatán se levantó de la mesa ardiendo en ira y no comió pan el segundo día de la luna nueva, pues estaba entristecido por David, porque su padre le había afrentado.
35 A la mañana
siguiente Jonatán salió al campo para reunirse con David, y un muchacho pequeño
iba con él.
36 Y dijo al muchacho: Corre, busca ahora las saetas que voy a tirar. Y mientras el muchacho corría, tiró una saeta más allá de él.
37 Cuando el muchacho llegó a la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán le gritó al muchacho, y dijo: ¿No está la saeta más allá de ti?
38 Y Jonatán llamó al muchacho: Corre, date prisa, no te detengas. Y el muchacho de Jonatán recogió la saeta y volvió a su señor.
39 Pero el muchacho no estaba al tanto de nada; sólo Jonatán y David sabían del asunto.
40 Entonces Jonatán dio sus armas al muchacho y le dijo: Vete, lléva
las a la ciudad.
41 Cuando el muchacho se fue, David se levantó del lado del sur, y cayendo rostro en tierra, se postró tres veces. Y se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David
lloró más.
42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del S
EÑOR, diciendo: ``El S
EÑOR esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre.
David se levantó y se fue, y Jonatán entró en la ciudad.