<< 1 Reyes 18 >> 1 Kings 18 Spanish: La Biblia de las Américas (1997) | |
Encuentro de Elías y Acab
1 Y sucedió que
después de muchos días, la palabra del S
EÑOR vino a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra.
2 Y Elías fue a mostrarse a Acab. Y el hambre
era intensa en Samaria.
3 Y Acab llamó a Abdías que
era mayordomo de la casa. (Y Abdías temía en gran manera al S
EÑOR;
4 pues sucedió que cuando Jezabel destruyó a los profetas del S
EÑOR, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentó con pan y agua.)
5 Entonces Acab dijo a Abdías: Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles; quizá hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar parte del ganado.
6 Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdías se fue solo por otro.
7 Y estando Abdías en el camino, he aquí, Elías le salió al encuentro, y
Abdías lo reconoció y cayó sobre su rostro, y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor?
8 Y él le respondió: Yo soy. Ve, di a tu señor: ``Aquí está Elías.
9 Y él dijo: ¿Qué pecado he cometido, que entregas a tu siervo en manos de Acab para que me mate?
10 Vive el S
EÑOR tu Dios, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte; y cuando decían: ``No está
aquí^, hacía jurar al reino o a la nación que no te habían hallado.
11 Y ahora dices: ``Ve, di a tu señor: `Aquí está Elías.'
12 Y sucederá que cuando te deje, el Espíritu del S
EÑOR te llevará adonde yo no sepa; así que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y él no pueda encontrarte, me matará, aunque
yo tu siervo he temido al S
EÑOR desde mi juventud.
13 ¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del S
EÑOR, que escondí a cien de los profetas del S
EÑOR de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y agua?
14 Y ahora dices: ``Ve, di a tu señor: `Aquí está Elías'; entonces me matará.
15 Y Elías dijo: Vive el S
EÑOR de los ejércitos, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostraré a él.
16 Abdías fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elías.
17 Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijo: ¿Eres tú, perturbador de Israel?
18 Y él respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del S
EÑOR y habéis seguido a los baales.
19 Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo,
junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.
Elías y los profetas de Baal
20 Acab envió
mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo.
21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el S
EÑOR es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.
22 Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado
como profeta del S
EÑOR, pero los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres.
23 Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no
le pongan fuego
debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no
le pondré fuego.
24 Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del S
EÑOR; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios. Y todo el pueblo respondió y dijo: La idea es buena.
25 Y Elías dijo a los profetas de Baal: Escoged un novillo para vosotros y preparadlo primero, pues sois los más, e invocad el nombre de vuestro dios, pero no
le pongáis fuego.
26 Entonces tomaron el novillo que les dieron y
lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió. Y danzaban alrededor del altar que habían hecho.
27 Y sucedió que
ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez
estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo.
28 Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos.
29 Y sucedió que pasado el mediodía, se pusieron a gritar frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio
de la tarde ; pero no hubo voz, ni nadie respondió ni nadie hizo caso.
30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él. Y reparó el altar del S
EÑOR que había sido derribado.
31 Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del S
EÑOR, diciendo: Israel será tu nombre.
32 Y con las piedras edificó un altar en el nombre del S
EÑOR, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas de semilla.
33 Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y
lo colocó sobre la leña.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramad
la sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez.
35 El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua.
36 Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la
tarde , el profeta Elías se acercó y dijo: Oh S
EÑOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya.
37 Respóndeme, oh S
EÑOR, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh S
EÑOR, eres Dios, y
que has hecho volver sus corazones.
38 Entonces cayó el fuego del S
EÑOR, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja.
39 Cuando todo el pueblo
lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El S
EÑOR, El es Dios; el S
EÑOR, El es Dios.
40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron, y Elías los hizo bajar al torrente Cisón y allí los degolló.
Fin de la sequía
41 Y Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de
mucha lluvia.
42 Acab subió a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo; y allí se agachó en tierra y puso su rostro entre las rodillas.
43 Y dijo a su criado: Sube ahora,
y mira hacia el mar. Y él subió, miró y dijo: No hay nada. Y Elías dijo siete veces: Vuelve
a mirar.
44 Y sucedió que a la séptima
vez, él dijo: He aquí, una nube tan pequeña como la mano de un hombre sube del mar. Y dijo: Sube,
y di a Acab: ``Prepara
tu carro y desciende, para que la
fuerte lluvia no te detenga.
45 Y sucedió que al poco tiempo, el cielo se oscureció con nubes y viento, y hubo gran lluvia. Y Acab montó
en su carro y fue a Jezreel.
46 Y la mano del S
EÑOR estaba sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y corrió delante de Acab hasta Jezreel.